No importa dónde ni cómo te encuentres en este momento, ten la certeza que te corresponde estar ahí. Alguna decisión, acción pasada o enseñanza por venir te llevó a estar en ese lugar, con esas personas y ante esa situación, así que date la oportunidad de vivir esa experiencia y sacar lo mejor de ella.

Recuerda que cada experiencia, reto o momento de sufrimiento y de inmensa felicidad en nuestra vida es una oportunidad para crecer, aprender y convertirnos en la persona que queramos ser.

Y te hago ahora las siguientes preguntas: ¿Qué has aprendido ante el dolor? ¿Qué has valorado ante la enfermedad? ¿Cómo se ha sentido el desamor en tu vida? ¿Qué te han dejado los momentos de placer?

Lo importante es ir aprovechando el aprendizaje de todo lo que nos pasa en nuestra vida y permitirnos generar herramientas, habilidades y estrategias que nos fortalezcan internamente y nos permitan afrontar los retos de la vida de una manera más efectiva y menos dolorosa.

Tenemos otra opción: seguir siendo víctimas, no aprender y echarle la culpa a los demás de lo que nos pasa, sin generar ningún tipo de cambio o impacto positivo en nuestra vida y quedarnos sin movimiento y energía para continuar. Cualquiera de las dos son nuestra decisión.

Recuerda que sólo nosotros tenemos el poder de decidir a dónde llevaremos nuestra vida, y merecemos vivir con plenitud, armonía y felicidad.

Librémonos de las cosas que nos están haciendo daño. Hay que perdonar, reír, y disfrutar todos los días a nuestros seres queridos, demostrándoles lo importantes que son y lo mucho que los amamos, y si es necesario, pidamos perdón.

Aprovechemos los momentos de dolor para volvernos en una mejor versión nuestra.

Recuerda seguirnos en las redes sociales.

Tu familiólogo, Oliver Chávez.