Este juego es didáctico, lo que significa que mientras los niños se divierten, también aprenden y ganan habilidades muy útiles para su desarrollo.

El juego es para mínimo dos personas y consiste en esparcir las cartas boca abajo y revolverlas, de modo que nadie sepa qué imagen contiene cada una.

Luego, un jugador debe escoger dos cartas y voltearlas, intentando que las dos sean iguales. Si lo son, puede quedarse ese par, si no, debe colocarlas boca abajo de nuevo, en el mismo lugar y ceder el turno al otro jugador.

La otra persona debe seleccionar otro par de cartas, con la ventaja de que, si puso atención a las dos que levantó su compañero, sabrá dónde están algunas de las imágenes y podrá armar su par más fácil.

El ganador será el que consiga más pares de cartas.