El regreso a clases está cada vez más cerca y sé lo difícil que puede ser esta etapa para nosotros los papás, pues los gastos están a la orden del día.

¡Pero no se preocupen! Siempre hay maneras de surtir la lista de útiles y las necesidades de nuestros niños de una manera inteligente y responsable.

Por eso, a continuación encontrarán una serie de consejos que estoy segura les serán muy útiles:

Compra de manera responsable

Planea tus compras y aprovecha las ofertas y promociones reales. Mientras más tiempo tengas, podrás comparar mejor la calidad y el precio de los productos.

Aprovecha las Ferias de Regreso a Clases que se organizan en las tiendas o mercados.

No permitas que los vendedores te condicionen o te obliguen a comprar algo que no necesitas.

Antes de comprar cualquier cosa, revisa la calidad y el precio de al menos tres marcas distintas, así podrás elegir el que más te convenga.

¿Cómo saber si los productos son de calidad?

Fíjate que su estado esté en buenas condiciones, que la tapa del pegamento selle bien para que no se seque rápido, que los borradores no se deshagan al usarlos, que las reglas no tengan rebabas en su contorno y sus números sean legibles, que las pastas de los cuadernos sean resistentes y su espiral o grapas estén bien colocadas, que las tijeras tengan punta redondeada para evitar algún accidente y que la mochila tenga buenas costuras.

¿Cómo elegir los uniformes escolares?

Asegúrate de elegir la talla correcta, pero toma en cuenta que tus niños seguirán creciendo durante el ciclo escolar. Revisa que las costuras sean resistentes y estén bien rematadas, ya que así se desgastarán menos. Checa los cierres, botones y ojales; asegúrate que al manipularlos no fallen. Elige calzado resistente y cómodo.

Recuerda aplicar la regla de las tres R’s: reciclar, reutilizar y reducir

Evita comprar toda la lista de útiles. Primero revisa los que ya tienes, como la mochila, el estuche o el juego de geometría, y sólo compra lo que ya no esté en buenas condiciones.

El diccionario y los libros generalmente pueden servir para próximas generaciones, guárdalos para tus hijos más pequeños o para conocidos que los puedan necesitar.

Revisa lo que tienes y si lo puedes convertir en algo más, por ejemplo, si a los cuadernos que sobraron del ciclo pasado se le pueden quitar las hojas y convertirlos en una libreta para que los niños anoten sus tareas.