Para poder entender cómo funcionan los antioxidantes y por qué nuestro cuerpo los necesita para estar saludable, lo primero que tenemos que hacer es recordar cómo está estructurada nuestra química corporal: el cuerpo humano está compuesto por diferentes células, que a su vez están conformadas de diferentes moléculas.

Estas moléculas están hechas por átomos unidos mediante enlaces químicos. Al rededor de cada átomo hay una serie de protones -con carga positiva- y electrones -con carga negativa-. Estos electrones pueden compartirse con otros átomos para conseguir una mejor estabilidad.

Sin embargo, si se forma un enlace débil y algún electrón se queda sin pareja, se forma un radical libre. Los radicales libres reaccionan rápidamente para encontrar al electrón que les falta, y así conseguir su estabilidad. Si roban un electrón a otra molécula completa, ésta se vuelve también inestable, por lo que se convertirá, de igual forma, en un radical libre. De esta manera se genera una cadena de radicales libres, hasta que termina destruyéndose la célula entera.

¿Cómo se forman los radicales libres?

Los radicales libres se originan en muchos procesos del cuerpo, como cuando el metabolismo trabaja o cuando el sistema inmune ataca a virus y bacterias. Sin embargo, también existen factores ambientales como la contaminación, el fumar o alimentarse mal, que aumentan la dosis de radicales libres que hay en nuestro cuerpo.

¿Cómo nos afectan los radicales libres?

Como los radicales libres dañan nuestras células, deterioran nuestro cuerpo y nos causan un envejecimiento acelerado. Pero eso no es todo, también pueden causar enfermedades cardiovasculares, aumentando los niveles de colesterol malo y el riesgo de contraer cáncer, particularmente de boca, faringe y esófago.

¿Cómo combatir a los radicales libres?

La mejor manera de frenarlos es mediante la alimentación, al consumir alimentos ricos en antioxidantes, sustancias que se unen a los electrones sin parejas para impedir que se deterioren y que se dañen más células en cadena.

Los antioxidantes se encuentran en alimentos como el ajo, café, coliflor, brócoli, jengibre, perejil, cebolla, cítricos, tomates, té, romero o en la leche materna.

Captura de pantalla 2017-09-26 a la(s) 13.00.29