En México, cada año nacen cerca de mil 500 niños con alguna malformación facial como el labio leporino o el paladar hendido. Éste es uno de los defectos congénitos más frecuentes y puede estar integrado en algún síndrome con más alteraciones o presentarse de forma aislada.

Cuando un bebé está en gestación, hay zonas de su cuerpo que están abiertas y que se van cerrando poco a poco con el pasar del tiempo. Tanto el labio leporino como el paladar hendido no son más que la falta del cierre de la parte media de la cara -donde se unen la zona nasal y el labio superior-.

Labio leporino

Para ser más precisos, el labio leporino es una abertura en el labio superior, entre la boca y la nariz, que ocurre cuando no se fusionan estas partes durante el embarazo.

Éste puede variar desde un hueco estrecho en la región coloreada del labio, hasta completar la separación en uno o ambos lados del labio que se extiende hacia arriba y en la nariz.

Además, una abertura de labio leporino puede incluir una separación de los huesos de la mandíbula superior o de la encía superior, lo cual puede llegar a separar la encía de forma completa.

Paladar hendido

Por su parte, el paladar hendido es una abertura en el techo de la boca en la que no se fusionaron los dos lados del paladar, lo que normalmente debería ocurrir a las diez semanas del embarazo.

Los niños con labio leporino, paladar hendido o ambas pueden tener problemas para comer o hablar claramente, y también pueden presentar infecciones de oídos, pérdida de audición y problemas con sus dientes.

Causas

En la mayoría de los casos se desconocen las causas que ocasionan esta condición, pero se cree que en algunas ocasiones puede deberse a una combinación de genes con otros factores, como los elementos dentro del ambiente con los que la madre entre en contacto durante el embarazo, lo que coma o beba, o ciertos medicamentos que use.

Algunos de los factores que aumentan las probabilidades de tener un bebé con una hendidura orofacial, como también se les conoce, son:

• Tabaquismo

• Diabetes

•El uso de algunos medicamentos para el tratamiento de la epilepsia durante los primeros tres meses de embarazo

No obstante, los médicos recomiendan tomar ácido fólico antes y durante el embarazo, pues ayuda a prevenir éste y otros defectos de nacimiento, especialmente si en la familia ya han existido casos de esta condición.

¿Cómo se diagnostica?

Las hendiduras orofaciales, especialmente el labio leporino, puede ser diagnosticado durante el embarazo mediante una ecografía de rutina.

Por su parte, el paladar hendido puede diagnosticarse principalmente una vez que el bebé haya nacido, aunque hay algunos tipos que no pueden ser identificados sino hasta más adelante.

Tratamiento

El tratamiento puede variar según la gravedad de la hendidura, la edad y las necesidades del niño, así como si existe o no algún otro síndrome o defecto de nacimiento.

Generalmente se realiza una cirugía para corregir el problema, la cuál se recomienda hacer dentro de los primeros 18 meses de vida del niño y muchas veces se requiere de varias cirugías más a medida que el niño va creciendo. Con esta intervención es posible mejorar la apariencia del rostro del niño, así como su respiración, su audición y su desarrollo del habla y el lenguaje.

Muchos niños también necesitan otros tratamientos, como cuidados dentales, ortodoncia o terapia del habla. En algunos casos también se brinda ayuda psicológica para trabajar en el autoestima del niño, para ayudarlos a no preocuparse por las diferencias visibles que tengan con otros niños.

Con el tratamiento adecuado, la mayoría de los niños con hendiduras orofaciales tienen buenos resultados y una vida saludable.

Cuidados básicos de un bebé con hendidura orofacial

Como padres de un bebé con esta condición, hay que tener mucho cuidado al alimentarlo, vigilando que la comida no se desvíe a las vías respiratorias.

Dependiendo del diagnóstico de cada bebé puede ser difícil la lactancia materna, pero si el pezón o el pecho tapan la hendidura, el bebé podrá hacer succión de manera adecuada, especialmente si no tiene paladar hendido.

Se recomienda alimentar a estos bebés en tomas que no pasen la media hora, para evitar que se agoten, deteniéndose cada cinco minutos para permitirles descansar, la expulsión de gases y evitar las regurgitaciones. Además es importante dirigir la tetina hacia la mejilla del lado sano y no directamente hacia la garganta.