En esta época es imposible no pensar en el tradicional arbolito de Navidad, un elemento muy característico que usamos para dar la bienvenida a la temporada navideña en nuestro hogar, adornando y llenándonos de alegría. Pero, ¿sabes de dónde viene esta costumbre? ¿dónde se originó? ¿qué representa?

Su origen se remonta a principios del siglo 17, en Alemania, donde los habitantes adornaban árboles de pino con objetos brillantes y velas encendidas, alrededor de los cuales la gente cantaba y bailaba como un rito para propiciar el retoño de las plantas. Su cultura tenía la creencia de que el mundo entero, al igual que el resto de los astros, pendían de la rama de un árbol gigantesco, y por ello le rendían culto cada año durante el solsticio de invierno, que era cuando se preparaba la renovación de la vida.

Con la expansión de la religión católica, dicha costumbre comenzó a modificarse, y el árbol se convirtió en un símbolo del nacimiento de Jesús, el cual siguió adornándose cada año. Poco a poco la tradición se fue difundiendo por más países y regiones, como Inglaterra, Francia o en el norte de América.

El árbol navideño llegó a México en 1864 bajo el imperio de Maximiliano de Habsburgo, pero cuando él fue fusilado, todas las costumbres que había fomentado fueron desprestigiadas y eliminadas. Años después, en 1878, el general Miguel Negrete adornó un enorme pino de una manera tan espectacular, que obtuvo la atención de muchos de los diarios de aquella época.

Así, poco a poco la población comenzó a adoptar dicha costumbre, la cual alcanzó su auge a partir de la década de 1950, cuando la mercadotecnia estadounidense logró popularizarse en nuestro país.

Sin importar el color o el tamaño de tu arbolito de Navidad, es importante saber que los elementos que lo decoran también tienen un significado particular que fue evolucionando con el paso del tiempo, pues las manzanas y las velas que lo adornaban inicialmente han sido sustituidos por las tradicionales esferas y las luces de colores.

Las esferas representan los dones que tenemos las personas y que debemos recordar y fomentar en estas fechas: el arrepentimiento, las alabanzas y el agradecimiento.

La estrella se sitúa en la punta porque representa la fe que guía nuestra vida.

Los moños simbolizan la unión familiar y la presencia de nuestros seres queridos.

Mientras que los angelitos representan a los mensajeros entre nosotros y el cielo, además de protegernos.

Las luces: Sin importar su color, éstas se ponen para iluminar nuestro camino en la fe.

Ahora que ya sabes el significado del arbolito y sus adornos, ¡¿están listos para decorar el suyo en familia?!