Con el invierno y el clima frío hay enfermedades que se vuelven muy comunes, como las gripas y resfriados. Sin embargo, también es frecuente sentir algunas otras molestias, como la inflamación de los oídos.

La otitis es una enfermedad que aumenta considerablemente con las bajas temperaturas y que afecta mayormente a niños menores de siete años y adultos mayores, pues su sistema de defensas es más débil.

Con la otitis se presenta líquido, que puede ser con o sin pus, y que se produce debido a la inflamación en la cavidad del oído, justo detrás del tímpano.

Las infecciones en el oído se ocasionan cuando la trompa de Eustaquio, un canal que va desde la mitad de cada oído hasta la garganta, no drena el líquido que se produce en el oído como debería hacerlo y acaba bloqueándose, acumulando más líquido y generando una infección. Su origen puede ser viral o bacteriano y, si se presenta durante varios meses puede causar la pérdida de la audición en los niños.

Existen diferentes tipos de otitis, que pueden ser: aguda, cuando dura menos de tres semanas; subaguda, cuando perdura de tres semanas a tres meses o crónica, cuando se prolonga por más de tres meses.

Algunos motivos comunes por los que se inflaman o bloquean las trompas de Eustaquio y se produce la otitis son:

  • Alergias
  • Resfriados e infecciones en las vías respiratorias
  • Exceso de moco y saliva, cuando a los bebés les salen los dientes
  • El humo del tabaco y otros irritantes

¿Cómo identificarla?

Como esta enfermedad afecta principalmente a los bebés, es importante conocer los síntomas que se presentan para poder detectarla rápidamente.

La principal molestia es el dolor de oído, el cual puede llegar a estar acompañado por la segregación de líquido o pus, pero también puede incluir algunas otras molestias como la fiebre, falta de apetito, malestar general, irritabilidad o sensación de sordera en el oído afectado.

Aunque en la mayoría de los casos la otitis es un problema médico menor que mejora sin complicaciones, puede haber casos en los que se presenten daños permanentes e incluso pérdida definitiva de la audición.

Por este motivo, si un niño pequeño presenta síntomas de otitis lo más recomendable es llevarlo al médico de inmediato, para que sea evaluado y pueda recibir el tratamiento más adecuado para él.