Tal vez en los últimos días habrás escuchado mucho acerca de la equidad de género, y sin embargo, aún puedas no sentirte seguro de qué quiere decir, qué implica y cómo podemos aportar a ella.

La equidad de género significa que hombres y mujeres, más allá de nuestras diferencias biológicas, tenemos derecho a acceder con justicia e igualdad al uso, control y beneficio de los mismos bienes y servicios de la sociedad, así como a la toma de decisiones en cualquier ámbito de nuestra vida.

Además, la equidad de género es un modelo que busca eliminar las desventajas históricas y sociales que arrastran las mujeres desde hace muchos años.

Por ejemplo, en gran parte de la sociedad aún creen que la mujer no debería estudiar, pues debe dedicarse únicamente al cuidado del hogar y de su familia; esta idea, aunque esté muy arraigada está equivocada, pues tanto hombres como mujeres tenemos derecho a recibir educación y, de la misma manera, ambos debemos atender las responsabilidades en el hogar.

La mamá levantándose temprano para hacer de desayunar y alistar a los niños para irse a la escuela; papá yéndose a trabajar porque es quien “debe proveer”, mamá encargada de lavar y planchar la ropa, papá haciéndose cargo del auto, las niñas jugando con muñecas y los niños al fútbol. ¿Te suena?

Todos estos estereotipos tienen tanto tiempo formando parte de nuestra sociedad que no nos extrañan y los vemos como algo normal, pero no debería ser así.

Por ello, lo más importante es romper con ellos y fomentar la igualdad en nuestros niños desde que son pequeños. Hay que hacerles saber que son libres de elegir lo que más les guste hacer, pero que también deben atender las responsabilidades de la misma manera, sin importar su género, pues tanto hombres como mujeres tenemos las mismas capacidades para hacer las cosas.